¡Qué pena!
Nos contactó un inventor buscando asesoramiento para ofrecer su invención a empresas.
Hasta ahí, todo bien.
Lo malo es que había gastado muchísimo dinero en algo que no le sirve para NADA.
¿En qué?
Pues de eso te voy a hablar hoy.
Primero, aclaremos el contexto: un inventor que no quiere fabricar su producto ni venderlo por su cuenta, sino que quiere que otra empresa fabrique y explote el producto.
¿Qué le habríamos dicho nosotros en este caso? Pues que ofrezca la invención a empresas utilizando ciertas estrategias muy concretas.
Pero… los que le registraron el invento le dijeron otra cosa.
Le dijeron que debía contratar su servicio de ingeniería para hacer un estudio completo, planos y desarrollo del producto.
Entre números, dibujitos e historias… más de 2.000 euros.
¿Más de 2.000? Sí, tal cual.
Aunque el verdadero problema no es el importe, sino que hacer eso, en sí mismo, no tiene sentido.
Analicémoslo.
Por respeto a este nuevo cliente, voy a darte un ejemplo de otro sector.
Imaginemos que una persona tiene una idea que consiste en agregar un decorado luminoso a unas zapatillas.
El inventor es un ciclista que busca mejorar la visibilidad.
Patenta el invento y se lo quiere ofrecer a Nike.
¿De verdad… pero en serio… de verdad piensas que este ciclista le va a enseñar a Nike a hacer zapatillas?
¿Acaso necesita Nike que este inventor le pase un informe de ingeniería sobre cómo coser una pieza luminosa a la zapatilla?
Obviamente, no.
Los inventores pueden aportar ideas, pero generalmente los detalles específicos de fabricación los desarrollan los fabricantes.
Y tiene todo el sentido del mundo: son ellos los que tienen las máquinas, la experiencia, los ingenieros, los procesos, etc.
Hay casos muy concretos en los que sí tiene sentido aportar detalles técnicos muy específicos.
Por ejemplo, cuando necesitas demostrar cuánta electricidad produce tu generador o el empuje real de un motor que has creado.
Pero en invenciones relativamente sencillas (que son la amplísima mayoría) no tiene ningún sentido.
Solo tiene sentido para la empresa que se quedó con los 2.000 euros del cliente.
Si quieres una sesión de consultoría para saber qué pasos DE VERDAD necesitas dar en tu caso concreto, contáctanos.
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Asesoramiento honesto y transparente sobre cómo proteger y rentabilizar tu idea.
