Mucha gente, cuando tiene una idea, inmediatamente piensa que es la mejor del mundo.
Y oye, es bueno ser optimista.
Pero eso no siempre significa ser realista.
En los negocios, y una patente también es un negocio, es muy difícil ser objetivos.
Por ese motivo es tan importante escuchar qué piensa el mercado.
Hoy lo comentamos.
A ver, hace unos días hablábamos de que consultar con familiares y amigos si nuestra idea es buena o mala no suele ser lo más recomendable.
Decíamos que lo mejor es preguntar al mercado. Es decir, a las personas que podrían convertirse en nuestros clientes.
Son esas personas las que deben decidir si estarían dispuestas a pagar por nuestro invento.
Por cierto, aquí quiero recordar algo que siempre decimos en patentatuinvento.es: lo importante no es si la idea es “buena”.
Lo que de verdad importa es si la idea es comercializable.
Si hay gente dispuesta a meter las manos en sus bolsillos para “regalarnos” su dinero a cambio de nuestro producto, entonces sí podemos estar ante una patente ganadora.
Todo lo demás es poesía.
Por este motivo, el primer paso es entender exactamente cuál es nuestro público objetivo.
Y sí, aunque parece fácil, no siempre lo es.
Por ejemplo, si tienes un dispositivo para juegos infantiles, tu cliente no son los niños. Son los padres, que son quienes compran.
O si tienes un mecanismo que facilita el transporte de mercancía en palets, el cliente no es necesariamente el fabricante de palets. Quizás es el supermercado que usa esos palets.
Hay muchos ejemplos más, pero creo que ya se entiende el concepto.
Un buen truco es pensar: ¿quién se beneficia de mi invento y quién debe pagar por él?
Recuerdo una invención muy interesante, patentada por uno de nuestros clientes, que facilitaba la vida a los camioneros.
Pero la solución debía ser solicitada por las empresas de transporte, y quienes tenían que instalar esos sistemas eran los fabricantes de camiones.
Entonces, ¿a quién había que dirigirse?
Los camioneros eran los beneficiados, sí.
Pero no podían tomar la decisión de instalar la invención en los camiones.
Eran las empresas de transporte las que debían pedirla y pagar por ella.
Así que ya sabes: antes de lanzarte, analiza muy bien a quién debes dirigirte y entiende cuál es tu verdadero público objetivo.
Porque una buena idea puede enamorarte a ti.
Pero una buena oportunidad de negocio tiene que enamorar al mercado.
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