Leyendo el asunto parecería que hoy toca hablar de clamidia o sífilis.
No somos una clínica de enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Somos una agencia de patentes y, como tal, de lo que sí hablaremos es del efecto técnico sorprendente (ETS).
¿Qué narices es eso?
Pues para eso tienes que leer esto 😉
Empecemos.
Las memorias de patentes… ay, las memorias. Esos documentos tan incomprendidos.
Es donde va toda la explicación de la invención.
Estructura difícil de entender, palabras raras, explicación aparentemente compleja… PERO es exactamente el lenguaje correcto de los examinadores de patentes.
Y, por lo tanto, es el lenguaje que se debe utilizar para obtener la protección de una invención.
Justo aquí viene un error común que debes evitar.
Muchos inventores piensan en planos de fabricación con detalles constructivos.
Se piensa que lo importante es explicar todo lo relacionado con cada pieza que compone la invención.
O peor aún, se piensa que, aunque la diferencia entre el invento y otro producto parecido sea mínima, ya se tiene derecho a una patente.
Y no es así.
Vamos a un ejemplo.
Existe un aparato que tiene dos piezas unidas entre sí por un gancho. Tú inventas el mismo aparato, pero unido por velcro. ¿Es patentable?
Como norma general, NO. La respuesta del examinador de la Oficina de Patentes será clara: ETS. El invento no tiene ningún efecto técnico sorprendente.
En otras palabras, que desde el punto de vista inventivo, da igual cómo se unan las piezas.
Otro ejemplo.
Existe cierto objeto hecho en plástico. Tú lo haces en aluminio. ¿Qué dirá el examinador?
Probablemente nos dirá que no tiene ningún Efecto Técnico Sorprendente.
Es decir, el material da igual. No cambia nada desde el punto de vista inventivo.
Y ojo con esto, porque en el mercado sí pueden ser productos completamente distintos.
Pero que lo sean en el mercado no quiere decir que sean jurídicamente patentables.
Por todo esto, para describir ciertas partes, se suelen usar términos más genéricos como “medios de unión”, “medios de sujeción”, “material apropiado”, etc.
Al igual que es altamente recomendable tomar todas las medidas posibles para evitar enfermedades de transmisión sexual, también se deben redactar memorias que eviten que el examinador nos salga con la típica respuesta de:
“No es patentable porque no tiene ningún efecto técnico sorprendente”.
Y para ello, nada mejor que contactar con una agencia que se tome tu invento en serio y te asesore como de verdad tiene que hacerlo.
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