Los modelos de utilidad no son lo que piensas

Las patentes son inventos completamente nuevos.

Los modelos de utilidad son simples variaciones de lo que ya existe.

O al menos eso es lo que muchos de los que nos llaman nos dicen.

Pues NO es así.

En primer lugar, todo lo que existe es una variación de algo previo.

No puedes crear un aparato sin utilizar materiales existentes o piezas ya creadas.

Por lo tanto, tanto si hablamos de una patente como de un modelo de utilidad, estaremos ante un producto que, en su conjunto, podría aportar algo nuevo (cosa que habría que comprobar), pero que en definitiva es una modificación de lo conocido.

También se suele pensar que una patente tiene unos requisitos distintos a los del modelo de utilidad.

No, tampoco es así.

Los tres requisitos que todos ya conocen (novedad, actividad inventiva y aplicación industrial) deben estar presentes tanto en una modalidad como en la otra.

Pero entonces, si es todo lo mismo, ¿por qué cuesta tanto que se conceda una patente mientras que la mayoría de los modelos de utilidad son concedidos?

Simple.

Porque los modelos de utilidad no requieren un IET, es decir, no se realiza una búsqueda oficial de patentes anteriores para valorar si lo que se propone es realmente nuevo.

Y ahí está la diferencia.

Así que no, no es que el modelo de utilidad sea una simple variación irrelevante de lo que existe ni que se conceda todo porque los requisitos sean distintos.

Simplemente, en la patente se hace una búsqueda oficial y en el modelo de utilidad no.

Y eso cambia mucho las cosas.

¿Te lo habían explicado alguna vez?

De nada 🤭

Así que, la próxima vez que estés pensando si tu idea debería ser una patente o un modelo de utilidad, puedes hacer una de estas dos cosas:

a) tener en cuenta esta información e intentar tomar la mejor decisión posible, o;

b) contactarnos y dejar que hagamos lo que llevamos haciendo más de 20 años 😊

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