Te equivocas

El otro día me reía al entrar al despacho de mi jefe y escuchar lo que le dijo al cliente con el que estaba hablando por teléfono.

Es que el hombre es muy directo.

Muy honesto, muy profesional, pero te dice las cosas como son y no como lo haría un vendehúmos.

Le dijo al cliente: “Ya, pero te equivocas”.

Te cuento la historia porque, como siempre, hay una lección importante detrás.

Por lo que luego me enteré, el cliente le estaba diciendo algo que escuchamos muy a menudo.

De hecho, es una creencia bastante común.

Casi todos lo piensan, pero, como diría mi jefe, están equivocados. 🤭

¿Que de qué hablo?

De que comúnmente se piensa que la idea de uno es tan extremadamente buena que, si alguien la hubiera pensado antes, ya estaría en el mercado.

Voy a explicarte por qué, en realidad, eso no es así.

Incluso si eres de los que piensan que, a pesar de llevar más de 20 años haciendo esto, no sabemos nada del tema, presta atención.

En primer lugar, una cosa es tener una idea y otra muy distinta es hacer pruebas, informarse, invertir en patentes, etc.

Como siempre, del dicho al hecho hay un gran trecho.

Muchos en el mundo pueden estar pensando en lo mismo, pero pocos, a veces incluso ninguno, se ponen a trabajar en el proyecto.

Segundo.

No todos tienen la capacidad de tener éxito con un invento.

Al igual que con cualquier otro negocio, un invento requiere mucho esfuerzo, dedicación, seguir adelante a pesar de los obstáculos, invertir, hacer contactos, tener capacidad comercial y un sinfín de elementos más.

Aunque otros hayan tenido una idea similar, puede que no hayan reunido todos los requisitos necesarios para llevarla al éxito.

Tercero.

Aunque muchos piensan que su idea se vende sola y que el fracaso es impensable, lamentablemente los números demuestran que las cosas no funcionan así.

Todo es infinitamente más complicado de lo que parece.

Por muy buena que sea la invención, suele ser necesario dedicar tiempo y dinero a invertir en prototipos, pruebas, homologaciones, superar regulaciones, llevar a cabo campañas de marketing, producción, distribución, etc.

Nada se vende solo.

¿Y sabes qué?

Ahí está la gran importancia de saber elegir con qué agencia ir de la mano.

O vas con alguien que te dice que sí a todo hasta que chocas contra el muro de la realidad…

O vas con alguien que te dice con sinceridad: “te equivocas, pero vamos a ayudarte a encontrar el mejor camino posible”.

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