Un inventor debe lidiar con muchas cosas.
Normalmente, la idea de una solución patentable surge de un problema del día a día.
Después de eso viene la parte jurídica de la patente, los prototipos, las negociaciones… y mucho más.
Pero algo que no siempre se tiene en cuenta es la legalidad, la normativa y las regulaciones.
Te lo cuento.
Hace relativamente poco nos enterábamos de varios cambios en la normativa para el uso de vehículos de movilidad personal.
Dichos cambios no solo afectan a los usuarios, sino también a los fabricantes.
Y no, no pasa solo con este tipo de vehículos, sino en muchos ámbitos distintos.
Recuerdo el caso de un cliente que proponía un invento muy bueno para ser instalado en vehículos.
Sin embargo, cuando contactó con la DGT, le informaron de que lo que proponía no estaba permitido por la normativa vigente.
¿Te imaginas patentar algo, con todo lo que eso conlleva, para luego descubrir que no podrás hacer nada con ese producto?
Algo que siempre recomendamos a los clientes es que se informen sobre posibles limitaciones legales o regulatorias que podrían afectar a sus inventos.
No hacerlo puede generar altos costes: multas, unidades fabricadas que tienen que ir al contenedor de basura y, por supuesto, una gran frustración.
Hemos hablado hasta ahora del sector de la movilidad, pero no es el único.
Imagina que tienes en mente patentar una crema, loción o preparado químico de cualquier tipo.
Sin duda, tienes que asegurarte de que aquello que quieres hacer se podrá vender legalmente.
Cualquier producto que pueda tener un efecto directo sobre la integridad o la salud de personas o animales es altamente susceptible de estar sometido a una férrea regulación.
Aquí surge otro asunto.
¿Puedo ir a comentar mi idea a, por ejemplo, el Ministerio de Sanidad y luego, según lo que me digan, patentar el invento?
Pues, por poder, se puede.
Pero, obviamente, tiene sus riesgos.
Alguien que tenga acceso a esa información podría adelantarse e intentar patentar el invento por su cuenta.
Pero de ese tipo de situaciones ya hablamos en otro artículo de nuestra newsletter.
Lo importante hoy es: ten una visión amplia y averigua si aquello que quieres patentar te permitirán venderlo.
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