¡Uy!, ya lo has leído.
Ya sabes lo que se dice: “no juzgues un libro por su título (¿o era por su portada?)”.
En cualquier caso, si bien esa frase tiene cierto sentido cuando hablamos de libros, en patentes pasa todo lo contrario.
Déjame que te cuente esto porque es interesante.
Hoy hablamos de títulos.
Con relativa frecuencia, los inventores nos dicen que pongamos como título de su patente un nombre comercial o una marca.
De hecho, en nuestra experiencia, los inventores estáis enamorados de vuestras marcas.
¿Eso es malo? Por supuesto que no.
Pero no se pueden poner como título de la invención.
Entonces, ¿cómo tiene que ser dicho título?
Fácil: se debe poner, sencillamente, lo que es.
Ejemplo: si es un seguidor solar controlado remotamente, ese puede ser el título.
Es lo que es 🤷♂️
¿SEGUISOL 3.0? No. Eso no, porque es un nombre ficticio y no está permitido.
Si es una mesa para hostelería con pantalla para realizar pedidos… pues eso.
¿PEDIMES? Que no, que no están permitidos los nombres ficticios.
Vale, entonces quizá piensas:
“Mesa convencional provista de pantalla táctil conectada de forma remota con sistema wifi o similar, susceptible de realizar pedidos de comida y bebidas al camarero, optimizando de esta manera el proceso, aumentando la productividad del personal de hostelería y mejorando el servicio a los clientes”.
🙄 No, tampoco. Es demasiado largo.
A veces se piensa que en el título hay que explicar todo: lo que hace el invento, sus partes, sus beneficios…
Y no.
Toda la explicación vendrá dentro de la memoria de la invención, pero no en el título.
En el título se debe indicar lo que es, sin más. Sin adornos. Sin novelas.
Puede que, si quieres patentar un invento, tengas dudas sobre qué título ponerle.
No pasa nada.
La buena noticia es que puedes contactarnos y te asesoraremos.
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