Hay mucha gente lista, pero también hay muchos listillos.
De hecho, de vez en cuando nos contactan para patentar algún invento que claramente es un plagio de algo conocido o para registrar una marca excesivamente parecida a otra de prestigio.
Ten cuidado con eso. Puede parecer gracioso hacerlo, pero cuando estés delante de un juez, poca gracia tendrá.
Te cuento un caso curioso.
Pero antes debes saber que está prohibido no solo registrar una marca IGUAL a otra, sino también aquellas que puedan generar «confusión en el mercado».
Así, la mayoría de la gente entiende perfectamente que no puede fabricar zapatillas con la marca NIKE.
Pero nunca falta alguien que piensa en ponerles algo como NIKO.
Y cuando le decimos que tiene más posibilidades de ganar la lotería que de conseguir registrar esa marca, nos responde que no somos profesionales.
Algunos incluso insisten diciendo:
—Es que no es lo mismo, no os enteráis.
Cuando alguien nos dice que, después de más de 20 años dedicándonos a esto, no nos enteramos… la conversación suele terminar ahí.
Porque… ¿pa qué?
En fin, muchos siguen convencidos de que, como no es exactamente igual, sí se puede registrar.
Pues resulta que la Ley de Marcas dice justamente lo contrario.
En su artículo 6 establece que no podrán registrarse como marcas los signos:
a) Que sean idénticos a una marca anterior para productos o servicios idénticos.
b) Que, por ser idénticos o semejantes a una marca anterior y por designar productos o servicios idénticos o similares, exista un riesgo de confusión en el público, incluyendo el riesgo de asociación con la marca anterior.
¿Conoces la marca BALENCIAGA?
Si no has vivido en una cueva durante los últimos años, seguramente sí.
Pues hubo una persona que pensó que era buena idea intentar registrar la marca BALENCIEGA.
No es una broma.
Es el expediente M4312994 de la Oficina Española de Patentes y Marcas.
No es cliente nuestro ni lo conocemos. Simplemente vimos la solicitud publicada en el boletín.
Imagino que a estas alturas ya supondrás cómo terminó la historia.
La marca no fue concedida.
Es más, el propio solicitante acabó desistiendo del expediente (no quiero ni imaginar el «peazo» de burofax que debió recibir).
Ser listo está muy bien. Ser listillo, especialmente cuando hablamos de temas jurídicos, puede salir muy caro.
Así que, antes de inventarte una marca «ingeniosa», mejor consúltanos. Te ahorrarás tiempo, dinero… y algún que otro disgusto.
Te ayudamos
Asesoramiento honesto y transparente sobre cómo proteger y rentabilizar tu idea.
